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Calor interno, fricción y tensión que preceden a un acto autodestructivo. Visibilizar la autodestrucción.
"Combustión". Imagen de Aziz Acharki en Unsplash.

Cadencia y candencia

El poema que os entrego hoy sale calentito desde mis entrañas. Es un mensaje de corazón a corazón. Es un texto que no pasa por la razón. He intentado poner palabras a lo que se cuece dentro de mi cuerpecito en determinados momentos, a los que normalmente sigue un acto autodestructivo. Requiere valentía sentirlo, requiere paciencia ponerle palabras, y requiere coraje compartirlo abiertamente.

Me muestro vulnerable compartiendo estas palabras, pero sé que es necesario hacerlo, para mí y para las personas a las que les resuene. A las que se sientan identificadas, las que se sientan comprendidas y acompañadas. Ya está bien de mostrarnos fuertes y «perfectas», eso no existe. Démosle cabida a la vulnerabilidad, a la compasión (en su significado puro, de compartir el sentimiento de tristeza o sufrimiento de otra persona de forma empática), a la comprensión, y a la solidaridad.

Y no, no me pasa nada, y me pasa todo. La vida es ésto, es sentir lo que baila dentro de nuestro cuerpo, y acompañarlo lo mejor que podemos y de la forma más respetuosa. Unas veces el baile es bello y exuberante, y lo quieres compartir con todo el mundo, y otras veces la danza es sosegada y apagada. Bailemos todos los bailes, pero bailémolos.

Cadencia y candencia

Notas discordantes 

suenan mudas en mi corazón,

titubeando una canción 

que el cuerpo se niega a bailar.

Como olas expansivas 

acunan inexorables,

pero el muro se empecina 

en mantener su rigidez.

Ondas, propagación. 

Roce, fricción.

Tensión, calor,

que arde en el interior.

La lumbre danza brillante,

al ritmo inarmónico de la melodía.

El cuerpo se resiste, oprime.

Y estalla.

Nudo en la garganta, 

presión en el pecho,

cabeza que quema, 

pensamientos que abrasan.

Dónde está el agua

para apaciguar esta cadencia.

El vacío es lo único

que las manos tientan.

 

Y ya que hablo de fuego, quiero dedicar el poema a la Amazonía que está ardiendo, y a todas las personas que están ayudando a apagar el descomunal incendio. Los egoístas intereses de unxs pocxs están acabando con la Madre Tierra. Por este motivo quiero darle toda la mi fuerza para que resista y se regenere. Mi más profundo respeto a la Madre Tierra y a todos los animales del mundo.

Un abrazo.

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