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Volver a ser animal con la consciencia del presente, del cuerpo y de las emociones. No usar sólo el cerebro racional.
Piel de tortuga. Imagen de Jorge Aguilar en Unsplash.

Quiero ser animal consciente

Siempre he pensado que a los humanos nos sobra cerebro, es decir, que tenemos mucho cerebro pero no lo sabemos usar. ¿Por qué no lo sabemos usar? ¿Qué es ser animal consciente?

Los tres cerebros

Según la Teoría del Cerebro Triuno o los Tres Cerebros de Paul McLean, el cerebro del ser humano se compone de tres sistemas cerebrales, el reptiliano o instintivo, el animal o emocional, y el neomamífero o racional1. Estos tres cerebros están diferenciados tanto a nivel físico y químico, como a nivel funcional y de aparición evolutiva.

El último cerebro desarrollado, el racional o neocórtex, sólo lo tenemos los humanos, y nos permite el control emocional e instintivo, nos dota de capacidad intelectual y lógica, además de permitir autoobservarnos.

En la actualidad impera lo racional

Pues bien, en la sociedad actual, es decir, en esta sociedad impregnada por la ideología patriarcal que se considera civilizada, hay un predominio del cerebro racional que impera sobre lo emocional e instintivo. Es decir, no sólo usamos mayormente el cerebro racional, sino que se desprecia la emoción y lo instintivo (expresar emociones, llorar, mostrar una alegría desatada, mostrar ira o agresividad, la sexualidad…)2.

Además, esta misma mentalidad nos ha convencido de que forma parte de nuestra naturaleza, y que la humanidad siempre ha funcionado de este modo. Pero en sociedades anteriores al patriarcado las relaciones se basaban en la cooperación y la ayuda mutua3.

Y hablando de ayuda mutua, recomiendo mucho ver este vídeo de El Cuellilargo, en el que habla de la teoría de Kropotkin sobre la predominancia en la naturaleza del apoyo mutuo por encima de la competencia darwinista.

Gestión racional de lo emocional

Y desde este cerebro racional, algunxs intentamos recuperar la conexión con los otros dos cerebros, eso sí, siempre pasando por la razón, no sea que se me desate el animal que llevo dentro y me digan que estoy loca.

Con todo lo expuesto hasta ahora, creo que puedo decir que tenemos mucho cerebro pero sólo sabemos usar una pequeña parte de la tercera parte del mismo.

Supongo que a vosotrxs también os pasa, que a veces confluyen un seguido de días en los que reflexionamos más. Ya sea por el ciclo menstrual, el ciclo lunar, el ciclo de las estaciones, por algún evento vital o porque sí. Y no sé si os pasa, pero a mí normalmente después de esos días de cuestionamiento, de desgarres y de vomitar, mi consciencia se separa de toda esa marea de dudas y juicios y me observa des del otro lado, y me doy cuenta que me estaba ahogando en toda esa marea oscura de pensamientos.

Ser animal no humano

A menudo me imagino cómo sería ser animal no humano, un gato o una vaca. O mejor, una tortuga, con su lento y presente andar. ¿Qué pensaría si fuese animal no humano? Pues probablemente nada de todo esto. Ser animal no humano me lo imagino como tener una profunda vivencia del presente, en la que te sientes en el cuerpo, en los sentidos, sientes si tienes que estirar la espalda, sientes cómo tienes la digestión o si tienes hambre, contemplas tu entorno y te das cuenta de que en ese rincón da más el sol y vas ahí a disfrutarlo… Sin rencores, ni creencias limitantes, ni pensamientos repetitivos, ni meta-pensamientos. Pura presencia, gozo y respeto.

Y entonces me doy cuenta que la vida es mucho más simple de cómo nos la montamos (y de cómo nos la venden), nos bastaría con actuar en el presente en función de lo que el cuerpo o espíritu nos pida en ese momento, respetándonos siempre a nosotrxs mismxs y a lxs otrxs.

Pero cuando empezamos con los «y si…» antes de empezar (valga la redundancia), ya no hacemos lo que realmente queremos o necesitamos, si es que finalmente lo hacemos.

La realidad, o el cuento que nos han contado

También creo que si viviésemos como animales, con conciencia plena del instante presente, seríamos más conscientes de nuestras sensaciones y procesos corporales. De algunos de ellos, como sentir la influencia de las hormonas, la luna o las estaciones, o la energía de las emociones, algunas personas volvemos a ser conscientes. Pero a lo mejor también podríamos ser conscientes del efecto de las feromonas, de nuestra aura y la de otras personas, y vete a saber qué más cosas, que a lo mejor ahora las tenemos categorizadas como «místicas».

Lo que vemos, nuestra realidad, está condicionado por lo que de pequeñxs nos dijeron que era lo normal o real. Me gustaría saber cómo sería nuestra realidad si no nos hubiesen condicionado con tantas cosas. A lo mejor nos comunicaríamos de forma telepática, veríamos el aura de los seres vivos, a lo mejor hasta podríamos viajar en el tiempo o vivir realidades paralelas.

A lo mejor parecen locuras, pero grandes genios que han aportado mucho conocimiento también «estaban locos» o fueron tratados como locos, como Isaac Newton, el matemático John Forbes Nash, o cuando Pitágoras o Parménides propusieron la esfericidad de la Tierra.

Quiero ser animal consciente

Sé que soy un animal, que los humanos somos animales, pero no nos comportamos como tal. Vivimos a un ritmo frenético con la mente ─el cerebro racional─ inundada de preocupaciones, quehaceres, juicios y creencias, que nos nublan la realidad y nos distancian de lo que sentimos. El resto de animales no viven así, y a lo mejor alguno se cabreará, pero creo que viven mucho mejor, y con mucho menos.

Y lxs que estáis orgullosxs del cerebro racional que ignora el emocional e instintivo, quiero preguntaros: ¿Qué es lo que os enorgullece? El ego, el egoísmo, la insensibilidad, la competitividad, la pérdida de contacto con la identidad más profunda, el patrón consumista y materialista… Y ahora me diréis, «No, los humanos hemos hecho grandes avances médicos y tecnológicos». Sí, ya. Pero una cosa no quita la otra, podemos seguir usando el cerebro racional para hacer avances tecnológicos pero sin menospreciar e ignorar nuestra parte emocional, instintiva y animal.

Es más, si viviésemos como animales que tienen en consideración la naturaleza y el resto de animales, no usaríamos pesticidas, ni plásticos, ni masacraríamos animales sin piedad para luego tirarlos a la basura, ni nos mataríamos lxs unxs a lxs otrxs por ninguna razón, sino que nos ayudaríamos de forma cooperativa para conseguir las cosas, viviríamos al ritmo de la naturaleza, y una larga lista de beneficios para todxs los seres vivos e inertes.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Cómo crees que sería vivir como animal consciente?


[1] https://psicologiaymente.com/neurociencias/modelo-3-cerebros-reptiliano-limbico-neocortex

[2] La Agonía del Patriarcado. Claudio Naranjo. Referencia extraída del libro ‘Nacidas para el placer’.

[3] Nacidas para el placer. Mireia Darder

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