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La tensión del cuerpo es un reflejo de cómo vivimos nuestra vida. Si no somos conscientes de nuestra tensión muscular es que no estamos viviendo en el presente.
Muñeco articulado de madera. Imagen de un banco de imágenes libres.

Tensiones corporales

Hace ya tiempo que quería escribir este artículo pero postergué su escritura porque mi cuerpo me pidió escribir los últimos artículos de laboratorio. Y me sorprende lo caprichosa o mágica que es la vida porque desde hace unas semanas mi foco de atención corporal vuelve a estar en las tensiones corporales, y con mi gente cercana ha salido el tema en varias ocasiones.

Este artículo sería la continuación del que hablo de la filosofía slow. Para contextualizaros, decía que al principio de mi camino de Viviendo en el Cuerpo me di cuenta de que si no me forzaba a andar lento mi cuerpo tendía a tensarse y andar rápido, y que cuando me perdía navegando por los pensamientos mi cuerpo se tensaba automáticamente. Pero no sólo estoy tensa mientras ando, sino que estoy tensa casi todo el día. Sea el momento del día que sea, si pienso «relájate», siempre hay algunos músculos que se relajan. Siempre. Haz la prueba. Aunque sólo sean las cervicales. Entonces ahí me surgió la pregunta de ¿porqué mi cuerpo está tenso (y no soy consciente de ello)? Y más tarde me fijé que no sólo es el cuerpo, sino que también tengo tensión en los músculos faciales y la mandíbula.

El tema de la tensión muscular me llama mucho la atención. Estamos tan atareadxs en nuestro día a día que no prestamos atención a la postura ni somos conscientes del grado de tensión corporal. Es algo con lo que hemos aprendido a convivir, pero eso no significa que sea lo normal ni que sea bueno para el cuerpo humano, es un desgaste energético muy grande, además de ser generador de muchas dolencias y de tener repercusiones para la salud. ¿Cuántxs de nosotrxs nos hemos quejado alguna vez de dolores en las cervicales, espalda, cabeza… cuando muchas veces estos son debidos a un exceso de tensión corporal (y, a la vez, por falta de ejercicio)? ¿Porqué tenemos este exceso de tensión corporal? ¿Por estrés? ¿Prisa? ¿Ansiedad? ¿No podemos con todo? ¿Estamos disgustadxs con algo? ¿Merece tanto la pena sufrir este estrés, disgusto o lo que sea para que nosotrxs y nuestro cuerpo sufra de éste modo?

Si bien la respuesta al porqué de esta tensión no la tengo, creo que no hay una única causa, y creo que algunos de los factores que pueden influir son las PREOCUPACIONES, algunas CREENCIAS, el hábito, y los malos hábitos (incluyo aquí la falta de ejercicio). Las preocupaciones y las creencias, algo que solo está en nuestra cabeza, se expresan en la totalidad de nuestro cuerpo normalmente en forma de tensión muscular. Cuando una persona tiene la creencia de que «ella puede con todo», probablemente se exija demasiado y probablemente padezca estrés o vaya corriendo a todos lados o no tenga tiempo para ella misma (y no se relaje o no se mime el cuerpo con ejercicio). Es un ejemplo muy resumido pero creo que así entendemos por donde voy. También hay personas que con sólo verlas piensas: «tiene cara de sufrimiento», o «tiene cara de preocupación», o que «tiene un posado introvertido». Pues si nos imaginamos unas preocupaciones que se mantienen a lo largo del tiempo, por fuerza nuestros músculos se habitúan a estar en tensión, ¿no?

A lo mejor esto de la tensión corporal os parece una chorrada, pero yo creo que es la punta del iceberg. La tensión corporal es un reflejo de cómo vivimos nuestra vida, de cómo nos la tomamos, y de como nos tenemos en cuenta. Si no somos conscientes de nuestra tensión corporal es que no estamos viviendo en el presente, porque en el presente somos conscientes de las sensaciones de nuestro cuerpo. Cuando empiezas a ser consciente de tu tensión corporal y te empiezas a preguntar de dónde viene, ahí empieza la aventura de verdad, empieza la montaña rusa.

En cuanto a la tensión mandibular creo que es la que tiene más tela de todas. ¿Cuánta gente duerme con la mandíbula tensa? ¿Y a cuánta gente le pasa y no lo sabe? Hay gente que se lima los dientes o se los rompe por el exceso de tensión mandibular. La tensión mandibular también genera dolores de cabeza o dolor de oídos, entre otros síntomas. Yo duermo con una férula de descarga, pero eso no te evita tensar la mandíbula. Como mientras dormimos no somos conscientes de si estamos tensando la mandíbula o no, una opción que me dijo mi padre y que encontré muy acertada es, cuando estamos en la cama dispuestxs a dormir, relajar expresamente la mandíbula (y si te apetece, todo el cuerpo, empezando siempre por los pies y terminando en la cabeza así es más fácil). Así es más probable que durmamos con la mandíbula relajada (y descansemos mejor).

Pero otra cosa que quiero remarcar en cuanto a la tensión mandibular es que está estrechamente relacionada con la tensión uterina: si tensamos la mandíbula estamos tensando el útero. Buscando información al respecto encontré estudio sobre el útero, donde Mónica Felipe-Larralde explica esto y mucho más, desde un enfoque feminista interesantísimo del cuerpo de mujer, además de ofrecer de forma gratuita ejercicios vivenciales y una relajación uterina especialmente interesante. En la Biblioteca de Viviendo en el Cuerpo también tengo su referencia, así lo tenéis todo en el mismo lugar. Y ya que hablamos del útero me gustaría invitar a los cuerpos que tienen útero a reflexionar una cosa: ¿sabes dónde tienes el útero? ¿te lo puedes masajear?, cuando andas ¿sientes tu útero?, cuando bailas ¿sientes tu útero?, cuando haces el amor ¿sientes tu útero? El útero se mueve en todas estas acciones. Yo nunca me había preguntado todo esto hasta hace relativamente poco, sobretodo desde que empecé a introducirme en el mundo del feminismo y las feminidades, y realmente me sorprende lo ignorado que las mujeres tenemos el útero.

Para las personas interesadas en rebajar la tensión corporal quiero compartirles mi experiencia con el yoga. Hace un año y medio que empecé a hacer yoga más en serio, y ahora, además de ser más consciente de mi cuerpo, lo siento más flexible y relajado. Para animar a la gente quiero comentar que siempre había sido poco constante con el yoga y que la mayor dificultad siempre ha sido encontrar la/el profesora. Esta última vez intenté hacer yoga en casa siguiendo vídeos del Youtube. A cada cuál le «cala» más una persona u otra, yo encontré un par que me gustaron (si os interesa tengo sus referencias en la Biblioteca) y empecé con ellas a hacer yoga casi cada día de la semana. Y pasados los tres meses de sufrimiento en los que te sientes un palo que no se puede doblar ni puede respirar tranquilamente en cada postura, y que cada vez que la profesora te dice «respira y relaja» tu quieres matarla porque es físicamente imposible, pasados esos tres meses empecé a notar que ya podía aguantar las posturas sin sufrir, respirando, sintiendo los músculos que tienen que trabajar en cada postura. Me sentí muy feliz conmigo misma por haberme mantenido en mi propósito y por haber tenido paciencia, porque ya empezaba a obtener recompensas. Aprovecho ahora para animar a aquellas personas que quieran hacer deporte pero creen que no pueden: ¡sí que podéis! Con paciencia, constancia, y poniéndoos a vosotras como prioridad en vuestra vida, sí que se puede (siempre viene bien que alguien nos lo recuerde, ¿no?). Ahora es el propio cuerpo es el que me pide hacer yoga cada mañana y es un auténtico placer sentirlo flexible, enérgico y relajado :)

También he notado otra consecuencia de hacer yoga y meditar cada día: la paz mental que te aporta meditar se refleja claramente en el humor y en la expresión facial. Meditar cada día (una vez pasados los primeros meses en los que parece una lucha constante con la pereza y todo esto) tiene unos beneficios increíbles a nivel mental, además de físico y facial. El libro del Proceso de la Presencia en este sentido me ha ayudado a ver la importancia de darme un espacio cada día para sentarme a meditar.

Además de las estrategias físicas para reducir la tensión corporal, creo que el principal aspecto a abordar son las preocupaciones y las creencias, trabajar el porqué tenemos ciertas preocupaciones, qué las genera y porqué, qué creencias tenemos que nos generan esas preocupaciones, qué patrones hemos aprendido en casa que nos generan esas preocupaciones… este trabajo es más psicológico, y se puede abordar leyendo más, haciendo terapia… lo que nos vaya mejor (si no sabes por dónde empezar puedes escoger cualquier libro de la Biblioteca o puedes mandarme un email). Está claro que vivir con estas preocupaciones no nos aporta nada positivo. Creo que no debemos olvidar que el patriarcado nos hace mucho daño en nuestra construcción social de ser humano, sobretodo a las mujeres, y creo que es imprescindible tener en cuenta un enfoque feminista en este aspecto. Creo que la forma más eficiente para afrontar el tema de las tensiones corporales es abordar psique+cuerpo, no debemos olvidarnos de ninguno de los dos, porque somos estas dos cosas, y siempre tendemos a olvidarnos del cuerpo (el patriarcado y el capitalismo tienen mucho que ver).

Hasta aquí mi recopilación de observaciones y reflexiones que he ido haciendo a lo largo del tiempo y que están relacionados con la tensión corporal. Solo quería compartirlas para aportar una perspectiva más a la realidad que vivimos, y también quería aportar mi experiencia corporal con el yoga y la meditación porque he observado unos resultados beneficiosos en mi y a lo mejor a alguien más le sirve, aunque sólo sea para replantearse algunos aspectos de su experiencia vital.

¡Un abrazo!

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2 comentarios

  1. Roza dice:

    Jolin que interessant! He tingut de destensar el meu cos mil cops mentres ho llegía…
    Jo se que he de fer exercici, que és lo que necessito, però es que m’es impossible! Sempre em fa mandra, i a la que pillo una mica la rutina sempre ho acabo deixant. Ja no se que feeer! :'(

    • viviendoenelcuerpo dice:

      La qüestió crec jo es veure quines són les creences que hi ha darrere de tot, del perquè vols fer exercici, com enfoques l’exigència de fer-lo… I també molt important tenir en compte el que dic de «poniéndoos a vosotras como prioridad en vuestra vida», perquè de vegades per costum realitzem conductes improductives o autodestructives en les que no ens estem donant prioritat o no ens estem tractant amb amor… enlloc de fer-ne d’altres que ens omplirien molt més, com fer un esport que ens agradi, o ballar, o anar a passejar…
      Al final, fem el que fem, si ho fem perquè de veritat volem i ens sentim realitzades i auto-estimades, desapareixen la major part de les tensions. No sé, què en penses?
      Un petonàaaas!!!!

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